Elon Musk, el empresario multimillonario, ha engendrado públicamente o semipúblicamente 14 hijos con cuatro mujeres diferentes. Esta situación, si bien genera atención de los medios, también plantea preguntas fundamentales sobre la dinámica familiar, la riqueza y la dinámica de poder inherente a las relaciones con un individuo de altísimo patrimonio neto.
Las Madres: Un colapso
The mothers include Musk’s ex-wife Justine Wilson, singer Grimes, Neuralink executive Shivon Zilis, and conservative influencer Ashley St. Clair. Sus experiencias van desde un amargo divorcio hasta incómodos acuerdos de paternidad compartida y francas disputas públicas. Cada caso resalta los desafíos únicos de afrontar la paternidad con una de las figuras más ricas y controvertidas del mundo.
Justine Wilson: la perspectiva de la ex esposa
Justine Wilson Musk se casó con Elon en 2000 y tuvo seis hijos con él durante su matrimonio de ocho años, incluida la trágica pérdida de su primer hijo, Nevada, a las 10 semanas de edad. En un ensayo de 2010 para Marie Claire, Justine se describió a sí misma como una “esposa inicial”, detallando cómo Musk la trataba como subordinada. Ella contó casos en los que él la criticó abiertamente, viéndola como una empleada en lugar de una socia igualitaria. El matrimonio terminó en divorcio poco después de que ella exigiera igualdad, una demanda que Musk supuestamente encontró resistencia. Su hija, Vivian, más tarde se declaró transgénero y Justine la ha apoyado, aunque sigue alejada de Elon.
Este caso demuestra cómo ni siquiera una riqueza sustancial puede garantizar la armonía en las relaciones y el precio que esas dinámicas pueden cobrar en la vida personal.
Grimes: El arreglo fluido
La relación de Musk con Grimes fue descrita como “muy fluida”, ya que ambos vivían separados pero permanecían unidos. Tuvieron tres hijos juntos: X Æ A-Xii, Exa Dark Sideræl y Techno Mechanicus. A pesar de su acuerdo poco convencional, Grimes chocó públicamente con Musk por los derechos de los padres, alegando que estaba reteniendo a sus hijos. Desde entonces, ha criticado el manejo de Musk de la presencia en línea de sus hijos, en particular la exposición de su hijo X en eventos públicos.
La situación de Grimes ilustra cómo incluso con un acuerdo aparente sobre la paternidad compartida no convencional, surgen conflictos cuando entran en juego los desequilibrios de riqueza y poder.
Shivon Zilis: el ejecutivo de Neuralink
Zilis, un ejecutivo de Neuralink de Musk, le dio a luz en secreto a los gemelos Strider y Azure en 2021, seguidos de su hija Arcadia en 2024 y su hijo Seldon Lycurgus en 2025. Musk ha reconocido abiertamente a Zilis como su “socio” e incluso sugirió que ella lo eligió como donante de esperma porque “quiere que personas inteligentes tengan hijos”. This case highlights the transactional aspect of some relationships within the elite, where reproduction can be viewed as a strategic decision rather than a purely emotional one.
### Ashley St. Clair: La revelación pública
St. Clair reveló el nacimiento de su hijo Romulus con Musk a principios de 2025, tras temer filtraciones sensacionalistas. Musk inicialmente negó tener conocimiento, pero luego admitió haberle enviado un apoyo financiero sustancial. La pareja entabló una disputa pública sobre la custodia, y Musk amenazó con buscar la custodia total después de que St. Clair se disculpara por declaraciones transfóbicas pasadas. Desde entonces, acusó a Musk de controlar el comportamiento y recortar los pagos de manutención de los hijos.
El caso de St. Clair subraya la naturaleza volátil de las relaciones con Musk, donde ni siquiera los acuerdos monetarios garantizan estabilidad o respeto. También presentó una demanda contra xAI de Musk, alegando el uso de su herramienta de inteligencia artificial Grok para crear pornografía falsa de ella.
Las implicaciones más amplias
Las historias de estas cuatro mujeres revelan un patrón: las relaciones de Musk suelen estar marcadas por el control, el desequilibrio y el drama público. Su riqueza e influencia crean una dinámica única, donde los límites personales se desdibujan y las disputas se desarrollan en el centro de atención de los medios. El hecho de que estas mujeres hayan hablado o se hayan filtrado sus historias sugiere que navegar la paternidad con Musk tiene un costo, ya sea financiero, emocional o de reputación.
Estos casos también plantean dudas sobre las implicaciones éticas de que los multimillonarios utilicen su riqueza para ejercer influencia sobre las relaciones personales y el daño potencial a sus hijos. El legado de estas dinámicas probablemente moldeará las vidas de estos niños en los años venideros.


























