La estrella de Hollywood Jennifer Lawrence ha revelado que ha realojado a su chihuahua, la princesa Pippi Calzaslargas, luego de un incidente aterrador que involucró a su hijo. La actriz, que comparte dos hijos con su esposo Cooke Maroney, explicó en una entrevista reciente que su percepción de los perros cambió drásticamente después de convertirse en madre.
El punto de inflexión: la mordedura de un perro
Lawrence contó cómo inicialmente ajustó su estilo de vida para adaptarse a su perro, e incluso se mudó a un lugar cerca de un parque en la ciudad de Nueva York. Sin embargo, después del nacimiento de su hijo, empezó a ver a los perros de otra manera. “Después de tener un hijo, los perros se volvieron tan aterradores”, afirmó en una sesión de preguntas y respuestas. El punto de inflexión llegó cuando un perro, posiblemente no el suyo, mordió a su hijo. Este evento la llevó a ver a los perros como una amenaza, lo que la llevó a tomar la difícil decisión de realojar a la princesa Pippi con sus padres.
Ansiedad posparto y prioridades cambiantes
El incidente ocurrió en el contexto de la lucha de Lawrence con la ansiedad posparto. Anteriormente habló sobre su experiencia con The New Yorker, describiendo pensamientos intrusivos y temores sobre sus hijos. Este contexto pone de relieve cómo la nueva paternidad puede amplificar los instintos protectores, incluso hasta el punto de reevaluar apegos mantenidos durante mucho tiempo, como las mascotas.
Un dilema común: equilibrar las mascotas y los niños
La decisión de Lawrence no es única. Muchos padres se enfrentan al reto de integrar mascotas en un hogar con niños pequeños. Si bien las mascotas pueden ofrecer compañía, se deben considerar los riesgos potenciales para los niños. En algunos casos, realojar a un animal puede ser la opción más responsable para la seguridad y tranquilidad de una familia.
La situación subraya cómo la paternidad altera fundamentalmente las prioridades y percepciones. La honestidad de Lawrence sobre su miedo y su proceso de toma de decisiones refleja una experiencia cruda y con la que se pueden identificar muchos padres que enfrentan desafíos similares.


























